La culpa es
un concepto terrible y muy manipulado y manipulable, es la herramienta de
los estados
y las religiones para controlar al pueblo.
Con la
culpa, uno está condenado y sólo puede acogerse al perdón o a la dependencia
eterna de
esa debilidad. Es algo muy relacionado con la moralidad. Obviamente, no
tiene nada
que ver con la ética.
Si vemos las
acciones que realizamos desde la ética, somos absolutamente
responsables
de nuestros actos y debemos responder por ellos.
El primer
proceso es reconocer la responsabilidad del error y luego enmendarlo en lo
posible.
Curiosamente,
en nuestro mundo aparentemente laico, pero contaminado por la mente
estrecha y
juzgadora del pensamiento judeo-cristiano-romano, la culpa y su
correspondiente
perdón implicaron el no hacernos responsables de nuestros actos,
pues todo
era culpa del pecado, una tentación del diablo.
En el fondo
somos débiles y necesitamos ser corregidos, cuidados y perdonados.
De ahí las
bulas papales, el perdón de los pecados, etc.
Parece baladí, pero esto llevó a una
corrupción grave en la iglesia de Roma con el tema del perdón de los pecados y la
compra del mismo perdón. El tema se las trae, yo peco, cometo pecados pero se
me perdonan y ya está.
Esto, entre
otras cosas más graves, llevó al cisma protestante de Lutero, que generó
Terribles luchas fratricidas de religión, sin sentirse
en ningún momento culpables,
obviamente,
menos aún responsables de las masacres de seres humanos en nombre
de la
religión.
No se puede
abortar, pero si asesinar en nombre de Dios, ya sea de forma directa o
indirecta.
Recuerdo la
frase famosa respecto a cómo distinguir herejes de auténticos católicos:
“matadlos a
todos, Dios sabrá diferenciar quienes son los suyos”.
La culpa
pasa con el tiempo, con la pérdida de memoria, con el perdón del “pecado”.
Pero si
tienes ética, si eres responsable, si no olvidas e intentas corregir y
comprender
tu error, y
asumes las consecuencias que hayan generado a ti y a los demás, entonces
eso es lo
único que te puede devolver la paz y sentirte bien entre los tuyos.
Actualmente,
el tema se complica pues, curiosamente, se ha disparado la inmoralidad
colectiva,
manifestándose en forma de corrupción. Virus que lo contamina todo, todos
los
estamentos y que invade estados uno tras otro.
Se ha
aprendido a no sentirse culpable, total ni el perdón del pecado es importante.
Y como el
tema de la responsabilidad no se ha tomado en serio nunca, pues si no hay
ni culpa,
así nos va en general.
Ítaca, 5 de agosto del 2013
!["La conciencia no es continua...la impresión que nos la hace sentir es consecuencia del recuerdo...En el fondo son pocos los momentos en los que se es realmente consciente, en los que...[se] alcanza un cierto nivel...[de] intensidad... El inconsciente en cambio es un estado constante, duradero que, en su esencia, se perpetúa semejante a sí mismo; su continuidad es estable... teje perpetuamente un vasto sueño que, imperturbable, sigue su camino por debajo de la conciencia, emergiendo a veces durante la noche en un sueño o causando durante la jornada singulares y pequeñas perturbaciones. La conciencia es...una especie de capa superficial, de epidermis flotante sobre el inconsciente, que se extiende en las profundidades como un vasto océano de una continuidad perfecta... Si juntamos el consciente y el inconsciente, abarcamos casi todo el dominio de la psicología... se habla de la estrechez de la conciencia, por alusión al hecho de que no puede abarcar simultáneamente sino un pequeño número de representaciones." C. G. Jung - Becky](https://fbcdn-sphotos-b-a.akamaihd.net/hphotos-ak-frc3/999555_10153099164125529_2109580684_n.jpg)