lunes, 5 de agosto de 2013

La culpa


La culpa es un concepto terrible y muy manipulado y manipulable, es la herramienta de
los estados y las religiones para controlar al pueblo.

Con la culpa, uno está condenado y sólo puede acogerse al perdón o a la dependencia
eterna de esa debilidad. Es algo muy relacionado con la moralidad. Obviamente, no
tiene nada que ver con la ética.

Si vemos las acciones que realizamos desde la ética, somos absolutamente
responsables de nuestros actos y debemos responder por ellos.
El primer proceso es reconocer la responsabilidad del error y luego enmendarlo en lo
posible.

Curiosamente, en nuestro mundo aparentemente laico, pero contaminado por la mente
estrecha y juzgadora del pensamiento judeo-cristiano-romano, la culpa y su
correspondiente perdón implicaron el no hacernos responsables de nuestros actos,
pues todo era culpa del pecado, una tentación del diablo.
En el fondo somos débiles y necesitamos ser corregidos, cuidados y perdonados.
De ahí las bulas papales, el perdón de los pecados, etc.
 Parece baladí, pero esto llevó a una corrupción grave en la iglesia de Roma con el tema del perdón de los pecados y la compra del mismo perdón. El tema se las trae, yo peco, cometo pecados pero se me perdonan y ya está.

Esto, entre otras cosas más graves, llevó al cisma protestante de Lutero, que generó
Terribles  luchas fratricidas de religión, sin sentirse en ningún momento culpables,
obviamente, menos aún responsables de las masacres de seres humanos en nombre
de la religión.  
No se puede abortar, pero si asesinar en nombre de Dios, ya sea de forma directa o indirecta.

Recuerdo la frase famosa respecto a cómo distinguir herejes de auténticos católicos:
“matadlos a todos, Dios sabrá diferenciar quienes son los suyos”.

La culpa pasa con el tiempo, con la pérdida de memoria, con el perdón del “pecado”.

Pero si tienes ética, si eres responsable, si no olvidas e intentas corregir y comprender
tu error, y asumes las consecuencias que hayan generado a ti y a los demás, entonces
eso es lo único que te puede devolver la paz y sentirte bien entre los tuyos.

Actualmente, el tema se complica pues, curiosamente, se ha disparado la inmoralidad
colectiva, manifestándose en forma de corrupción. Virus que lo contamina todo, todos
los estamentos y que invade estados uno tras otro.

Se ha aprendido a no sentirse culpable, total ni el perdón del pecado es importante.

Y como el tema de la responsabilidad no se ha tomado en serio nunca, pues si no hay
ni culpa, así nos va en general.

Ítaca, 5 de agosto del 2013



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